Algo natural
En la habitación donde pasarían la noche de bodas la joven recién
casada se dispone a acostarse en presencia de su ansioso maridito.
Antes de entrar en el tálamo nupcial ella se quita la peluca que
traía, y se quita también un ojo de vidrio, la dentadura postiza y
sendos rellenos de borra que llevaba en la parte trasera
y la anterior. Al ver todo aquello el decepcionado novio exclama:
- ¡Caray, Fulana! ¿No tienes algo natural?
- Sí -responde ella-. Un hijo.
(anónimo)